HISTORIA

San Miguel es una de las Haciendas mas antiguas en la Península de Yucatán. Su construcción data desde el siglo XVII, años después de la fundación de Valladolid en 1542.

La Hacienda surge a mediados de siglo, cuando el Sr. Esteban González de Nájera hereda de su padre (Sr. Gaspar González) la encomienda de Pixoy y compra además la de Uayma, estableciéndose a la vera del camino que las une para evitar conflictos con los nativos de ambas poblaciones.

Transcurren los siglos XVII y XVIII sin tener datos precisos de su evolución, que sin duda fue creciendo, según los vestigios que hasta hoy existen.

Fue hasta 1840 (Siglo XIX) cuando volvemos a saber de San Miguel, porque en las partes militares durante la Guerra de Castas, se hace mención de cruentas batallas libradas en la Hacienda, lo que nos indica por el desenlace de la misma, que San Miguel cayó en manos de los rebeldes, dejando después desolada la Hacienda.

Es posible que como Valladolid, Tihosuco y todas las poblaciones del rumbo, San Miguel hubiese permanecido deshabitado y olvidado hasta finales del siglo XIX.

Es a principios del siglo XX cuando el nuevo propietario Don Adolfo Patrón Martínez, distinguido empresario Yucateco la reconstruye.

En 1910 en Valladolid, un grupo enemigo del régimen del Presidente Porfirio Díaz se levanta en armas y toma la Ciudad incomunicándola, siendo San Miguel donde se logra la comunicación con Mérida, la capital del estado, gracias a que ya contaba con servicio telefónico desde entonces, demostrando la importancia que ya tenía como centro productor.

Hacienda San Miguel, productora de variados cultivos agrícolas, criadora de ganado, apícola y avícola en diversas etapas a lo largo de sus más de 350 años de vida y como testigo de los eventos bélicos sucedidos en ese tiempo, abre sus puertas al turismo para que vengan a disfrutar de su Historia, de la naturaleza y de su comodidad…

La Hacienda cuenta con una capilla dedicada a San Miguel, a la que se llega por un camino bordeado de ceibas con una glorieta al centro, donde, según se cuenta, muchos años atrás se reunían los domingos los esclavos o empleados que acudían a misa. Estas personas vivían en los confines de la hacienda, donde aún hay vestigios de las albarradas y de las construcciones que fueron sus casas.

En el interior del templo hay varias imágenes sacras, entre ellas una antigua de San Miguel Arcángel. La rescató el actual propietario de una bodega donde empleados del rancho la habían guardado para protegerla.

Hay una ciclopista de 1.2 km que puede recorrerse a pie o en bicicleta  Entre el casco principal y la capilla hay un espacio con alberca y bar, así como una palapa con hamacas para descansar.

Durante el recorrido se puede observar, debido a la excelente conservación de la naturaleza, una vegetación abundante propia de la región. y varias especies animales, por ejemplo loros que en parvadas pasan volando cerca de los visitantes.

Entre la vegetación se pueden encontrar plantas de henequén, cactáceas, sisalana, malanga, mariposas, begonias y sábila, así como cedros, ceibas y otros.

Porque momentos inolvidables se viven en lugares inolvidables.